Para conocernos más: Manuel Rodiño Buceta

En esta sección  pretendemos además de recordar hechos importantes de la historia, reconocer la obra de quienes han sido protagonistas.

La  colectividad está llena de estos personajes que tienen la historia a flor de piel. El entrevistado ha sido presidente de al menos tres instituciones, Centro gallego, Casa Galicia y Club español.

Manuel Rodiño Buceta nacido en la parroquia de Poyo Grande en Galicia llegó a nuestro país (muy independiente) abordo del buque Alcántara de la marina real inglesa, un 25 de agosto de 1936 con solo 12 años de edad.

Un año después y luego de estabilizarse en Montevideo comenzó sus estudios en el colegio Sagrada Familia. A los 17 años para no ser un cargo para su familia decidió trabajar en el dique Mahua, luego de adquirir la experiencia necesaria para independizarse,  y a sus 21 años junto a su hermano Angel, decidieron poner un taller de mecánica industrial.

Desde siempre “Manolo” como le llaman los amigos, ha participado en las actividades de su colectividad española y gallega en particular, llegando a ocupar importantes cargos dentro de ella.

En aquella época ya era un alto honor ser socio de casa de Galicia, el Centro gallego, el club español, el pontevedrés, y más aún ser socio fundador del hogar español y empresarios gallegos. Ser presidente era además que honor,  un privilegio que pocos podían llegar a tener.

También ha sido socio fundador durante 40 años de la cámara española y ha llegado a ocupar el cargo de presidente del centro gallego en el período 1967-1969 luego de Casa de Galicia en los  períodos 1969-1971- y 1974-1977 y finalmente presidente del club español entre 1982-1984 y 2007-2009.

Manuel está casado con una uruguaya, Norma Genovese de Rodiño hija de madre gallega y padre italiano, y tienen 2 hijos una de 60 años de profesión escribana y otro de 57 que sigue los pasos empresariales de su  padre al frente de una pujante empresa que tiene como slogan “una industria al servicio de la industria”.


 

El presidente de gobierno Mariano Rajoy ha tenido una amable charla con Manuel el día que visitó nuestro país, en la embajada.

Nos cuenta Don Manuel con cierta emoción,  que ha dejado años de su vida dedicados a la colectividad española, recordando uno de sus principales logros, durante su presidencia del Centro gallego.

Cuando Manuel Rodiño tomó la presidencia en el Centro Gallego, (año 1967), se encontró con un centro muy deteriorado. Tanto,  que el salón principal se llovía como afuera.  Su techo era de chapa y la mayor parte estaban rotas. Desde las paredes laterales manaba agua de un baño de un edificio lindero, se había estropeado el lujoso empapelado que había recubierto las paredes en su origen, había que hacerlo todo a nuevo y respetando su ornamentación. (Sede centro)

Cena de gala en la sala Valle Inclán Al centro presidiendo la mesa Manolo junto a su esposa Norma

Recuerdo que el bar, era una cocina que daba a una sala de juegos compuesta de varias habitaciones divididas por mamparas de madera de seis metros de altura. Allí se aprovechó haciendo una planchada intermedia de hormigón trasladando luego la sala de juegos para ese sitio y creando abajo un amplio restaurante.


La compra del Polideportivo de Carrasco

Uno de los problemas más complicados de resolver fue el poder fraccionar el terreno del Polideportivo de Carrasco,  que la anterior junta directiva había comprado financiando el mismo por el Banco de Galicia que luego dio quiebra y cerró.

La primera entrega del negocio se pagó con bonos comprados por los mismos socios, quedando el resto de la deuda fijada a pagarse mediante conformes con vencimientos anuales que deberían pagarse al banco Rio de la Plata. Cuando ya habían transcurrido 2 o 3 años y todavía no se había podido levantar ningún conforme, por falta de dinero.

Encontramos que la única solución era vender una parte de los terrenos, fraccionarlos y vender por lotes para salir del paso, de los 77.000 Mts. se optó por vender 20.000 Mts. Que equivocadamente fraccionaron por una calle lateral. Tuvimos muchos inconvenientes para poder hacer que la IMM diera el ok ya que carecían de luz, agua, y pavimento. Al final se lograron fraccionar por Av. Italia y reunidas todas las exigencias enseguida aparecieron compradores interesados, dejando la seña correspondiente de acuerdo al contrato.

La siguiente piedra en el camino para poder levantar los conformes, fue que los terrenos estaban todos en el mismo padrón y así no se podían escriturar. Por suerte el director de catastro de aquella época resultó ser hijo del Arquitecto Gral. Campos, quien pertenecía al centro gallego, y con celeridad resolvió el empadronamiento de cada lote y así se puedo salvar el Polideportivo. Fueron nueve meses de concurrir al municipio casi todos los días, y  hacer trámites para solucionar con éxito todo.


Exposición  inolvidable

Allá por el año 1967, nuestra colectividad estaba dividida ideológicamente entre republicanos y nacionalistas.

Las heridas de la guerra aún no habían cicatrizado, por lo que dirigir una institución española por el solo hecho de defender los valores culturales lo podían tildar a uno de “Franquista”.

Tanto nuestra colectividad como la propia intelectualidad uruguaya eran reacios a “borrón y cuenta nueva”, para ejemplo te digo Corrales que en esa época  estaba prohibida a los intelectos españoles la entrada a la universidad del Estado.

Por eso, con ese panorama,  el Dr. Del Rey, que presidía la comisión de cultura del Centro gallego,  me propone la idea de hacer una exposición del libro gallego en el propio recinto universitario, o sea, en la biblioteca nacional.

Luego de conseguir el permiso para dicha exposición, nos conectamos con Don Manuel Fraga Iribarne, quien de inmediato nos envió cien volúmenes de libros relacionados con Galicia escritos por varios intelectos.  Fue así que logramos durante ocho días que toda la colectividad visitara la biblioteca nacional y realizábamos una charla por día a cargo de disertantes como Pitaluga Vidal (Disertó sobre Santiago), Llambias Azevedo (Sobre Valle Inclán), Jorge Medina Vidal, (Pardo Bazán y Camilo José Cela), Adolfo Rodriguez Mallarini, (Concepción Arenal) y el delegado cultural de la embajada del Brasil que cerraba dichos actos.

Fue muy emocionante ver  la bandera de España flamear junto a la uruguaya y gallega dentro del recinto universitario y también la multitudinaria presencia de público que con aplausos premiaban el acontecimiento fraternalmente.


En sus visitas a Galicia, entrevistado por diarios de la región,  Manolo contaba logros de su centro gallego de Montevideo.

Con Don Manuel Rodiño,  hemos hablado varios días,  largo y tendido,  sobre muchos temas que importan al colectivo, por ser muy extensas y jugosas anécdotas,  dejaremos para otro capítulo lo que conversamos sobre instituciones que ha presidido, como el Club Español, Hogar español y Casa de Galicia.

CONTINUARÁ